La escena del crimen en miniatura

Mucha gente a lo largo y ancho del mundo dedica momentos de su tiempo de ocio en la tarea de crear casitas de muñecas. Algunas de estas obras se han convertido en verdaderas obras de arte, mostrando un cuidado por el detalle que roza lo exquisito y, a veces, lo inverosímil. Ahora bien, ¿qué sucedería si unimos casitas de muñecas y crímenes? La respuesta la tuvo Frances Glessner Lee, millonario fallecido en 1962 cuya mayor pasión era la resolución científica de casos criminales.

Frances revolucionó el estudio de escenarios del crimen, llegando a fundar en Harvard un departamento de medicina legal y dando forma al primer programa de patología forense de los Estados Unidos. Una de sus técnicas favoritas consistía en recrear, con sus propias manos, maquetas o dioramas de escenarios del crimen con todos sus detalles. Y cuando digo detalles no me refiero a “imitar” el escenario, nada de eso, lo que hacía era reproducir hasta el límite de lo posible un escenario real, con sus manchas de sangre, objetos presentes, sus posiciones y todo lo que fuera de utilidad para investigar un caso. Hoy esas maquetas se han convertido en material de museo y son utilizadas por criminólogos para aprender sobre casos del pasado, además de servir de inspiración para la ficción, tal y como sucedió en un episodio de CSI, donde aparecían dioramas en homenaje al pionero Frances Glessner. El siguiente vídeo corresponde a un documental que glosa su figura.


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